¡Ay, encantadora soledad!

Antero


AVISO DE AUSENCIA DE Antero
Por cuestiones personales, estaré ausente durante un tiempo.


 

 

 

Cuando he vuelto al lugar donde no pensé nunca volver, será porque algo que dejé aquí me estaba llamando y no me pude resistir; la voz que lo hacía era tan fuerte, insistente y con tanto magnetismo, que me resultó imposible negarme. 

 

Ahora, en este lugar llamado soledad, donde las rosas de siempre esperan impacientes el agua para salir de la envoltura que las tiene prisioneras. Y el viento es la única voz que me despierta y me trae los aromas de antaño; los que tímidos se asoman a la ventana de mis locuras y ensoñaciones. 

 

Busco esa otra voz que me llamó y la oigo dentro de mí. Es como si yo mismo me llamase y me empujase al espacio donde antes me sentía como pez en el agua y del que me alejé buscando nuevos mares con nuevas orillas donde aprender a descansar, o eso creía. 

 

El caso es que, volver a la esencia, naturaleza oculta a los ojos de quienes no me pueden ver más allá de lo que alcanzan sus miradas. Y donde, como pez en el agua de la soledad, soy el incomprendido y quién sabe si por ello, marginado por aislado; empero, que me permite respirar en otra libertad.

 

Tal vez se diga, o se piense de nosotros los solitarios, que somos raros, inadaptados, pero el caso es que en esos mares donde nadamos desnudos de las escamas que camuflan las verdades, al menos yo, me siento tan liberado en mi mar que ningún océano altamente transitado se le podría comparar. 

///

La ansiedad desestabiliza, altera como granizos las aguas calmadas, ese lugar realmente perfecto que es la soledad en sosiego. Entonces… Sí, la angustia llegase en oleadas a las orillas de mi mar de tranquilidad, que es la hermosa soledad.

 

Este, mi retiro, dejaría de ser cautivador y refugio de sueños. Ya no sería fuente de esperanzas ni ríos silenciosos y calmados. Y lo sería porque… la ansiedad perturba y altera agitando y turbando la paz de ese lugar idílico, casi celestial, que es, en sosiego, la soledad.

 

Y si fuese que…

 

Llegase la tristeza con sus grises vestimentas a este mar de mi tranquilidad, que es la serenidad, tal que un despiadado huracán, queriendo poblar de pesar mi soledad, arrinconando a la seductora, hechicera y cautivadora flor hermosa de mi realidad.

 

¡Ay, encantadora soledad! 

 

¿Qué sería de nosotros si llegara ese vendaval de pesares? Y qué de la verdad de nuestros amaneceres tan brillantes de libertades… Y por ende… de prósperas deidades con sus lindas bondades, el lugar perfecto para mis locas ensoñaciones libres de ansiedades.

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  • Autor: Antero (Offline Offline)
  • Publicado: 8 de febrero de 2026 a las 10:36
  • Comentario del autor sobre el poema: Que la soledad no sea una puerta cerrada, más bien entornada por si el amor llega. Feliz día. Abrazos.
  • Categoría: Surrealista
  • Lecturas: 1
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