Cuando la muerte reclame
frene al portón de la vida
mi presencia ante su oficio,
no permitas, Dios cristiano,
una infernal agonía
que me destruya despacio
con su venganza sombría.
Cuando la muerte reclame
mi mano con su mano fría
para ejercitar su oficio,
no permitas, Dios cristiano,
que la enfermedad rastrera
me arrastre por la escalera
del dolor y el sacrificio.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.