Son las siete de la mañana:
Amanecí pensando en ti,
En lo mucho que te quiero y sobretodo
En lo mucho que te admiro.
Ahora son las ocho:
Sigo admirádote cada vez más.
Eres increíble, todo lo haces genial.
Y verte correr me da mucha paz.
Once de la mañana:
Desayuno pensando en ti,
Y en lo mucho que me gustaría tenerte aquí,
Pero me encanta saber que estás en tu mundo
Y que en tu mundo, también estoy yo.
Dos p. m.:
Ver películas que me recomiendas
Me hace inmensamente feliz,
Como si mi vida cambiara de toma
Y en el aire llegara tu aroma.
Cinco de la tarde:
Escribo un rato pensando en ti,
Dejando que mi lápiz hable por mí,
Para que entiendas
La forma en que te quiero.
Ocho de la noche:
Sigues en mi mente,
Como lo estuviste en todo el día.
Estás cuando me siento triste,
Pero pensar en ti me llena de alegría.
Y aunque el reloj no marcara hora
Seguirías aquí, conmigo,
Cerquita
En este siete de febrero.

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.