No era un milagro,
pero el aire cambió.
Como si el mundo hubiera parpadeado
y en ese parpadeo
algo antiguo se dejara ver.
No hizo ruido.
Los prodigios verdaderos
no anuncian su llegada.
Solo pasan,
y al pasar te parten en dos
la certeza.
Vi luz sin forma,
presencia sin nombre,
un “estoy” flotando
en medio de lo cotidiano.
No bajó del cielo:
brotó del instante.
Mis ojos dudaron,
mi razón quiso huir,
pero el alma —esa traidora hermosa—
se quedó quieta,
reconociendo.
No sé qué fue.
Sé lo que hizo.
Desde entonces camino
con la sensación de haber sido observado
por algo que no juzga
pero recuerda.
Y a veces, cuando el silencio se espesa,
siento que aquel avistamiento
no fue afuera,
sino dentro:
una grieta en lo real
por donde me miré
por primera vez.
© 2026 Dani. Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin autorización del autor.
7/02/2026
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Autor:
Daniii (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de febrero de 2026 a las 23:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

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