El Susurro de la Campanilla de Invierno

Línea Gris

I. El reino del silencio

 

Todo es frío tallado, quietud sin color. El jardín es un lecho de gélido rigor. Bajo la capa blanca, un sueño profundo mantiene a los bulbos en el vientre del mundo. No se oye un solo canto, no se ve un solo vuelo. Sólo el invierno gobierna con su manto de hielo.

 

II. La grieta

 

Pero en un rincón, donde la nieve es menos dura, un punto verde nace, una pequeña locura. Es un tallo delgado, casi un hilo de luz,que empuja con paciencia desde su cruz. Rompe la costra blanca con un solo afán ser el primer mensaje, la primera verdad.

 

III. La epopeya íntima

 

No fue fácil la hazaña bajo la escarcha espesa. Luchó contra el silencio con su única premisa. Cada milímetro un viaje, cada hora una guerra, desafiando al invierno desde la entraña de la tierra. Hasta que una mañana, bajo el sol pálido y frío, abrió su campanilla de blanco y de rocío.

 

IV. La campana

 

No es una flor pomposa, ni un grito de color. Es una copa nívea, un temblor, una flor. Pende de su tallo como un lámpara mínima, llena de una luz interna, de una fuerza sublímima. No busca ser admirada por ojos que no hay. Tiene un mensaje urgente que debe entregar.

 

V. El susurro subterráneo

 

Inclina su campana hasta tocar la tierra, y emite un sonido que la muerte entierra. No es un sonido audible para el oído humano, es una vibración que recorre el subsuelo llano. Un tintineo tenue, un rumor sutil, que viaja por las raíces con fieles dedos de hiel.

 

VI. El mensaje

 

La palabra que envía es clara y terminante “Ya viene. Preparaos.” Un anuncio importante. Recorre la red oscura, el telar de raíces, despierta a los durmientes, les da nuevas cólerices. Al tulipán dormido, al narciso enterrado, les dice que el invierno pronto será pasado.

 

VII. La conversación que empieza

 

Es la primera sílaba de un gran coloquio verde. Un susurro que la tierra dormida apenas oye, pero obedece. Luego, otro tallo asoma, otra campana nace,

y el mensaje se amplifica, y la muerte se deshace. No es trompeta ni canto, ni un estruendo feroz es la esperanza hecha eco bajo el cielo feroz.

 

VIII. Heraldo del regreso

 

Cuando la nieve caiga de nuevo sobre mí, y mi campana blanca se cierre para el fin, sabré que mi misión no fue en vano, no habré sido la primera palabra del gran “Volveré” que anidó en el silencio blanco, en el frío hostil el delicado heraldo que anunció a Abril.

  • Autor: Línea Gris (Offline Offline)
  • Publicado: 7 de febrero de 2026 a las 22:36
  • Comentario del autor sobre el poema: La Naturaleza Habla 5/5
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 0
  • En colecciones: La naturaleza habla.
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