Mía.
No porque te tenga en mis manos,
sino porque no sales de mi corazón.
Celestial,
no porque vengas del cielo,
sino porque me haces sentir en él.
Iluminada,
no porque brilles,
sino porque alejas de mí la oscuridad.
Eterna,
no porque no tengas fin,
sino porque te llevaré en mí por siempre.
Perfecta,
no porque no tengas fallas,
sino porque aún en ellas
puedo sentirme tranquilo.
Enamorada,
no porque lo estés,
sino porque cuando me miras
me acerco a eso.
Querida,
te quedas lejos
en el ocaso de los días
y en las estrellas de la noche
cuando voy a dormir.
Te recupero
con la esperanza del nuevo día,
y cuando te veo
al fondo del pasillo
todo tiene sentido,
incluso los lunes desabridos.
Querida,
quiero poner en ti mis letras,
mis poemas.
Mi prosa te pertenece.
Te entrego mi literatura,
todo lo que he hecho de mí
con las palabras,
porque en la bajada de tu cabello
es donde dibujo mis versos.
Ellos se deslizan
sobre tu cuerpo pendular,
que no se decide
entre negarse y entregarse.
Pero mis versos son para ti,
aunque mis dedos
no toquen ni remotamente
tu feminidad,
porque te pertenecen,
así como te pertenezco yo.
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Autor:
A.Z. Santhiago (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de febrero de 2026 a las 19:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: JavierManjarres

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