Don Quijote en la playa
Don Quijote hace un alto
en sus incansables correrías
para tomar un descanso
y ni Sancho lo creería,
pues ha enviado a Florencia
con muy clara remitencia
en correo expreso y por avión
contentiva va en la carta
una amable invitación.
La carta referida
con impecable letra
y correctisimo italiano
le fue entregada en su mano
a un notable poeta.
Remitida desde La Mancha
como cabría esperar
y con sorpresa singular
muy temprano en el levante,
dirigida al poeta Dante
era asunto de extrañar.
Nunca nadie creería
ni escrito está en la historia
que un caballero con gloria
y menos lo supondría
un iluminado profeta,
que a la playa invitaría
a un afamado poeta.
Dante gustosamente,
da contesta afirmativa
a la amable invitación
y en correo al poniente
desde luego por avión
envía una carta ancha
a una dirección en La Mancha
donde mora "El caballero andante"
junto a su escudero panzón,
incómodos y apretados
en estrecha habitación.
Los gastos serán cubiertos
por el hidalgo caballero
en un lujoso crucero
que de la mar es emblema,
llegando a puerto seguro
a las playas de Ipanema.
Fijada la fecha precisa
del encuentro y del embarque
de Puerto de Palos será el gran zarpe
como acordada premisa,
Y "El andante caballero"
de abolenga catadura
ataviado zarpará,
con su lujosa armadura.
De Dante ni se diga ,
con florentina elegancia
un traje que le da prestancia
y su esbeltez lo prodiga.
De Armani, un modelo exclusivo
y capa de lino tejido,
pluma de ganso de luxe
para escribir sus poemas
y sobre su pecho una cruz.
Hasta Sancho destacaba
con sus atavíos de estreno,
calzón de paño
de calidad muy bueno.
Fajín enrollado,
blanca camisa
y al cuello atado
colorido pañuelo,
la tanta elegancia
será su señuelo.
Y no han de faltar
como distinguible marca
las gruesas correas
de las abarcas,
y el sombrero de paja
que en lo alto encaja.
Rocinante y el borrico
de contentos dan brincos
pero algo no cuaja
pues por ningún lado
aparece la paja.
Cavilaba Sancho Panza:
Valame dios,
en que singular locura
más allende de estos mares
que tanta agua no he visto,
he de darme un gran pellisco
no sean solo soñares
o de mi señor calenturas
y quedando sin cordura
querra beberse estos mares.
Dice Don Quijote:
Que la virgen del buen viaje nos proteja
y la malestanza no provoquen los arrojos
que los mares cuando son furiosos
son peor que los abrojos.
Pero... No temáis excelso amigo,
inspirado poeta,
que con vos nadie se meta,
pues convertido en Neptuno
no quedaría ninguno
que vuestra vida comprometa.
Gracie, tante gracie, caro amico
io lo sapevo,
conoscere la sua bravura
con un picolo de locura
y a la montana io te elevo.
Zarpa el barco
y con su proa rompe olas,
y va dejando las estelas
pues no corre si no vuela
dibujando caracolas.
Don Quijote es requerido
en toda la travesía
contando largamente
historias de caballería,
mientras Dante recitaba
sublimes poesías
y Sancho, ya se sabe
comía, comía y comía.
El capitán muy educado
era un ruso socialista
que hallabase fascinado
y les pidió una entrevista.
--Si Sancho, ya lo sé
irá raudo a vendérsela
a Reuter o a la BBC.
Banquetes y francachelas
de frak y elegantes velas
hacían las delicias
de rapaces y de mozuelas,
de música ni se diga
eran siete las orquestas
que animaban aquellas fiestas
hasta más no poder
tocando hasta amanecer,
tangos, sones y guarachas
alborotando a las muchachas
y a las viejas por doquier.
Las había de boleros, de jazz y de foxtrox,
de flamenco, pasodobles,
pero de valses no,
era un baile fastidioso
ya de moda pasado
y hace luengo tiempo
que el azul Danubio
se ha secado.
Finaliza la travesía
han llegado a Ipanema
y Sancho con mucha pena
pregunta a Don Quijote:
Vuesa merced,
en este alejado lugar
de nuestra apartada orilla
donde el sol siempre brilla
os ruego me podáis decir,
¿donde vamos a dormir?
cuando en la noche estrellada
el sueño nos sorprenda
y no tengamos prebendas,
no os diré más nada.
No es para que os ofendáis,
tampoco columbro a ver
donde podamos comer
en alguna buena posada,
algún suculento puchero
hecho con un grande esmero
bajo mi atenta mirada.
Oíd y ved,
atento y sincero
mi fiel ingenuo escudero
que mostraros quiero
hoteles al por mayor
y restaurantes muy finos,
adónde sirven cochino
con calidad superior,
hotel, escojamos alguno
y es mi parecer oportuno
pero como el Palace Belmond
como ese, no hay ninguno.
Disculpadle eximio poeta
y vuesa merced mi silencio interpreta
tratase de un campesino
que de modales no es fino
y os digo meditabundo
que jamás ha conocido mundo
por esos largos caminos.
Capito amico parlante
come e de fato importante
en cuesto viaje atrevito,
que al fatone escudero
con luí se haya venito.
Instalados en el hotel
en tres grandes suits
con estilo y grande lujo,
se aprestan a conocer
de Ipanema a la mujer
que ha causado el embrujo
hasta perder la razón,
que ni con la famosa canción
enamorarla no pudo.
Las playas están a la vista
y no hay que seguirle la pista
a las garotas que asistan
de estampas monumentales
y aquéllos hilos dentales
que no hay quién se resista.
Don Quijote llega primero
en reluciente armadura,
siendo genio y figura
y con noble catadura
encuentra un asidero:
Han sido los portugueses
nuestros amigos vecinos
que con talante y sin guerra
nos birlaron esta grande tierra
y ya la hemos perdido.
Enseguida llega Dante
y de muy buen talante
le confiesa al caballero:
Caro amico ,te faré una confesione,
de fato le italiane
han posto qui
le occhi primero,
ma la ruta e vero
e luonga y distante
e nostró grande navegante
il insigne Marco Polo
a equvocato le cartulina
e la verita e una espina
e ha trocato cueli rumbo
e solo ha parato , per allá per la China,
e Cristoforo e arribato
e tambieni le portuguesi
e cosi en la terra nostra
che a formato un spaguetti.
Os invito real poeta,
a que a la playa, junto a mi se meta
pues soy nadador muy fino
y al entrar con la armadura
creerán soy submarino.
Gracie, tante gracie
ma suono uomo di letra
e no guarde aficione
ni per le mare ni per le pileta
ande, ande trancuilo
io le aspeti le prometo,
e mientre luí se bañe
io escrivere un soneto.
Rocinante y el borrico
han ido a dar un paseo,
vestidos de filigrana
y en una plaza los veo
que se han comido la grama.
Sancho se pregunta afligido:
¿mi señor donde habrasé metido,
andará desfaciendo un entuerto?
me preocupa que al insigne poeta
algún sopapo haya cojido,
he de quedarme tranquilo
por este lado escondido,
si se arma la batahola
ya yo estaré protegido.
Cae lenta la noche
y ya se escucha la samba
sin medida y sin reproche
Dante dice !Caramba!
Don Quijote le pone un broche
y ha comenzado el derroche,
entre caipirinha y cachaza
el ambiente se rebasa
olvidaronse de Beatríz
y de la dulce Dulcinea
y junto a dos hermosas garotas
agarraron tremenda PEA.
-
Autor:
Manuel Costa (
Online) - Publicado: 7 de febrero de 2026 a las 17:47
- Categoría: Humor
- Lecturas: 2

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.