I
Aunque no estés presente, tu luz vive conmigo,
tatuada en mis adentros, mi paz y mi abrigo.
Si cierro los párpados, grabada te veo,
si los abro, encuentro tu luz, mi deseo.
II
Mi pecho confía, sereno en tu espera,
sabiendo que el tiempo no es una barrera.
Vencimos la crítica, el siglo y la suerte,
con un lazo eterno, profundo y muy fuerte.
III
Mas hoy toca el turno de vencer al miedo,
soltar los temores, romper el enredo.
Darnos la entrega que tanto merecemos,
y honrar la promesa que siempre tendremos.
IV
Recorro en mi mente cada instante vivido,
el llanto, la risa, lo que hemos sido.
Un año de huellas, de luz y de historia,
que guardo con fuego dentro de mi memoria.
V
Mi alma desborda, mi fe se asegura,
en esta certeza que es toda cordura:
que tú eres el norte de mi única vía,
mi eterno y gran amor, mi Dunia, mi guía.
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Autor:
El hombre de la orquidea (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de febrero de 2026 a las 13:16
- Categoría: Amor
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Violeta, Salvador Santoyo Sánchez, EmilianoDR, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Que lindo es el amor cuando se entrega sublime y confiado, que hermoso poema , saludos.
Querida amiga Violeta un abrazo fraterno fraterno, siempre el amor puede sacarnos las letras más hermosas que no se escriben con pluma, que se escriben solo con el corazón
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