El fuego que ilumina,
es polvo que arde,
que en nada termina.
La Poesía es tan divina,
más que el oro mismo,
que al tiempo domina.
Sus chispas son lloviznas,
con fino candor fragante,
que del mismo cielo germinan.
El fuego que ilumina,
es polvo que arde,
que en nada termina.
La Poesía es tan divina,
más que el oro mismo,
que al tiempo domina.
Sus chispas son lloviznas,
con fino candor fragante,
que del mismo cielo germinan.
Comentarios1
La poesía es un gran capital!.
Un saludo.
Saludos cordiales.
Gracias por su comentario.
Sí, la Poesía, es capital inmarcesible.
Cómo el cielo Invencible.
Abrazos.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.