A veces no reconozco al hombre parado frente a mi...
a menudo luce distante, serio y sin muchos atenuantes
Cuanto me agradaría en forma sincera, verlo sonreír...
y que su risa sonará espontánea y muy campante
Tantas veces he notado en sus ojos una honda tristeza,
que transfigura en su cara lo que reposa en el corazón
Cuanto quisiera tenderle mi mano y decirle con franqueza,
que aquí tiene un amigo fiel que comparte su desazón
Él también comprende mis diferentes cambios imprevistos,
cuando lloro, él también llora, cuando río, él también se goza...
por si fuera poco se le ha dado por vestirse como yo me visto
Siempre nos encontramos justo en el mismo sitio de la casa...
se me ha dado por creer, que algún día negará haberme visto,
cuando la parca le pregunte si es de mis afectos, a ultranza.
-
Autor:
Antonio_cuello (
Online) - Publicado: 7 de febrero de 2026 a las 00:10
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.