I. Corte
No fue un final aquel filo preciso, fue un cambio de escenario, un nuevo hechizo. Dejé el tallo terrenal, la tierra oscura, por el cristal translúcido de esta altura.
Mis pétalos, aún firmes, guardan la memoria del sol que tejí en mi anterior historia.
II. Vigilia diurna
De día, soy quietud, composición en el vaso, belleza estática bajo el humano paso. Observo desde aquí la vida doméstica el café de la mañana, la charla sintáctica, el lápiz sobre el libro, la luz de la lámpara…
Soy centro decorativo, paz en la alcoba.
III. Despertar nocturno
Mas cuando el reloj calla y la casa se adentra en el sueño sin tiempo, mi espíritu se encuentra. Del tallo cercenado un destello se alza, una forma de luz sin materia ni atadaza. Me libero del peso, de la gravedad vana comienza mi segunda vida, mi danza hermana.
IV. Danza con la casa
No bailo en el silencio, sino en la sinfonía de las maderas viejas que expanden su osadía. Cruje la mesa firme, acompaña mi giro, el vidrio de la ventana refleja un suspiro. El agua del jarrón, quieta luna pequeña, espeja mi pirueta, mi figura risueña.
V. Transformación
Cada noche que pasa, un pétalo se aleja, la forma se deshace, la materia se queja. Pero el espíritu afina su núcleo radiante, se hace más intangible, más libre y danzante. La belleza visible cede su reinado, nace la belleza etérea, del aire habitado.
VI. Último vals
En la madrugada fría, cuando el sueño es profundo, mi danza es un remolino de esencia sin mundo. Giro con la sombra que el mueble proyecta, con el último ritmo que la noche ejecta. Ya casi no me queda forma que mostrar, sólo un anhelo circular, un brillo sin parar.
VII. Amalgama con el alba
Llega el primer destello, pálido y tempranero, y yo, sin un lamento, sin un último acero, me fundo con la luz que entra por el cristal. No muero me transformo en algo celestial. Viví dos existencias una de sol y tierra,
otra de agua, noche, y danza que se encierra.
VIII. Epílogo en el tallo
Quedará el tallo solo, en el agua quieta, una huella erguida, una meta secreta. Y alguien, al pasar, sentirá en el aire un eco de movimiento, un rastro singular…
La dalia no se fue sólo cambió de escena, de flor se hizo recuerdo, de recuerdo, aliento.
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Autor:
Línea Gris (
Offline) - Publicado: 6 de febrero de 2026 a las 19:28
- Comentario del autor sobre el poema: La Naturaleza Habla 4/5
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0
- En colecciones: La naturaleza habla.

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