Hay objetos que saben más de nosotros que cualquier confesión.
La silla que cruje siempre en el mismo punto, la camisa que no tiramos aunque ya no nos quede.
El día avanza con gestos pequeños: una ventana que se abre, el polvo que insiste, un pensamiento que vuelve sin tocar la puerta.
No todo lo que somos necesita nombre.
Algunas verdades se sostienen en el modo de mirar el suelo mientras pensamos en otra cosa.
La tarde cae sin pedir explicaciones y entendemos, tarde también, que vivir no siempre es avanzar: a veces es quedarse de pie cuando nadie mira.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de febrero de 2026 a las 11:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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