Cincel y el rocío

EDGARDO

I

Te ofrezco la distancia que brinda la cordura,

el aire y el espacio para tu propio ser,

que busques en tu centro tu luz y tu hermosura

y aprendas en tu calma de nuevo a florecer.

 

II

El oro está guardado, latente en la cantera,

mas pide que lo pulan con manos de atención.

No basta con hallarlo, la vida es una espera

que exige la constancia de nuestra devoción.

 

III

La flor está en el huerto, su aroma es un regalo,

pero si no se cuida, se pierde su esplendor;

el gesto es la semilla, la desidia es el palo

que quiebra la fragancia que nace del amor.

 

IV

Son treinta y cuatro años de latidos constantes,

un fuego que palpita con fuerza y con verdad;

pero hoy las actitudes, más que en tiempos distantes,

serán las que aseguren nuestra perpetuidad.

 

V

Dunia de los Ángeles, mi paz y mi destino,

te amo en el respeto y en la libre elección;

pulamos juntos, vida, lo que es hoy nuestro camino,

con obras que demuestren lo que hay en el corazón.

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  • Autor: Edgardo (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 6 de febrero de 2026 a las 10:58
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
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