Jugué a mentir
como juegan los niños
a esconderse del miedo.
No por maldad,
sino por hambre de tregua.
La mentira corre.
Promete atajos,
alivia el golpe,
pone vendas donde hay grietas.
Pero no recuerda el camino
ni sabe volver.
La verdad no corre.
Camina.
Pesa.
Duele en los hombros
y no ofrece aplauso.
Es torpe al principio,
te deja solo,
te quita excusas,
te devuelve la cara que evitabas.
La mentira entretiene.
La verdad permanece.
Yo las he conocido a las dos.
Sé lo rápido que engaña el alivio
y lo caro que se paga después.
Por eso hoy no corro.
Camino.
Y aunque llegue tarde,
aunque nadie me espere,
sé que donde piso
no se rompe el suelo.
Porque la mentira tiene las patas cortas,
pero la verdad
—aunque cojee—
llega.
Y cuando llega,
ya no hace falta huir.
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 5 de febrero de 2026 a las 13:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.