La Señora

Alberto Escobar

 

 

La Giralda llora. Una lágrima se le ha caído. De mandrugada, su prole durmiendo, en silencio, en secreto, sobre el asfalto próximo y yermo cayó empicada, y esquirlas de argamasa saltaron del empedrado. El viento, el mal tiempo, fueron los óbices a la pena que de repente sentía, y desde arriba del coronamiento, una especie de pinaculillo embelleciente, se desprendió aire abajo, contra un acerado yermo, solo, por fortuna de Santa María, la advocación mariana del templo que le flanquea, y una cuadrilla de la autoridad acudió al instante para tapar el desaguisado.
La Giralda lloró, de madrugada, para que sus hijos no se enteraran y no perturbaran la paz de sus sueños benditos, en silencio, sin quejarse, azotada de vientos y aguas del Atlántico onubense, mostrando al mal tiempo buena cara, sin que sus casi mil años de historia no fueran en detrimento de su robustez estoica, aceptando en silencio, sin una mínima mueca, el azote injusto de los elementos, sin el árnica que un justo dios, ese que recoge en su seno a su señora, María, debería provisionarle a modo de impermeable o cobijo —que bien que se merece esa merced por sus tantos años de servicio al culto de alguien que cuando se le necesita no está—. 
La Giralda llorará, y ese lloro será extensivo a toda la sevillanía, esa que le rinde pleitesía desde los abajos de la plaza de la Virgen de los Reyes, esa que, a todas horas, se halla atestada de turistas, de gente que atraída por su belleza allende los mares, gastan su tiempo y monedas para acudir a sus piez, a rezar por que los elementos, tan caprichosos como ingobernables, no se ensañen más con ella, con sus accesorios, detalles, piezas, embellecedores, acabados....

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  • Autor: Albertín (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 5 de febrero de 2026 a las 08:56
  • Comentario del autor sobre el poema: Me llegó esta mañana el suceso, la infausta noticia. Espero pronta reparación.
  • Categoría: fecha-especial
  • Lecturas: 1
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