Cómo los extraño: pequeños niños corriendo sin saber; chistes fuera de contexto que nos hacían reír sin querer, y hoy me hace falta ese contener.
No sé dónde está mi hogar y sigo creciendo sin saber adónde correr.
No temo tanto por mi final, sino a que mi final sean solo imágenes de momentos muy pasados. ¿Y el presente, qué?
¿Dónde fueron tus dibujos y tu guitarreo?
¿Dónde fueron tus golpes y esquivos?
¿Dónde fue tu gracia tan desubicada y tu payasada, que me hacía sentir el pertenecer?
Hoy podría contarles tanto y no sabría qué tan bien recibido podría ser. Lo lamento.
Fui un niño como ustedes, pero tal vez el más niño de todos.
No tengo familia a quien acudir, no tengo dónde caer, y aun así tengo recuerdos de gente que aprecié más que mi latir, mucho más que mi alma, mi ser.
Los años siguen pasando y siento repetir los mismos fallos, las mismas elecciones, el mismo dolor, el mismo padecer.
¿Será que este es mi camino?
Siento que he hecho tantas cosas malas que pedir un hombro donde apoyarme es faltarle el respeto al respeto mismo.
No me ha de faltar mucho para las cuatro décadas, pero sigo padeciendo esa soledad interna que en las noches me hace sentir que es lo único que puedo abrazar.
No puedo pedir piedad, pues siempre sentí merecer lo que me ha dado el mundo.
¿Fui demasiado crítico con mi selección?
Dicen que las heridas emocionales te alejan y te acercan una y otra vez hasta aprender, y yo siento ser mi propio espejo.
Queridos amigos, estén donde estén, siempre serán amados por mí.
Espero estén bien y, si no lo están, espero tengan a alguien a quien acudir cuando todo se derrumbe a su alrededor.
-
Autor:
Gastón (
Online) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 23:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.