"Supe que era diferente cuando las personas que tenían más que yo empezaron a sentir celos." Eduardo Saint-Hilaire.
Supe que era distinto cuando el brillo ajeno se opacaba,
cuando quien tenía más que yo mi nombre pronunciaba,
con sonrisas tensas, con envidia mal disimulada,
porque mi paso sobrio, sin alarde ni fachada,
les dolía más que todo lo que yo no acumulaba.
No era oro lo que tenía ni prestigio consagrado,
era un pulso silencioso, terco y bien plantado,
una calma indescifrable en un mundo acelerado,
y eso hirió a los colosos de ego hipertrofiado,
que no entienden la paz del que camina despojado.
Me miraron con recelo, con celo mal digerido,
porque yo, sin abundancia, parecía más erguido,
porque no pedí permiso para estar agradecido,
y mi escasez austera fue un espejo no querido,
donde vieron su vacío torpe y mal vestido.
Desde entonces cargo el peso de ser sobrio y señalado,
de incomodar al soberbio sin haberlo provocado,
y en mi distimia aprendo, cansado pero centrado,
que cuando el que posee todo se siente amenazado,
es porque alguien sin nada ya lo ha superado.
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Autor:
El Corbán (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 19:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4

Offline)
Comentarios1
Es bueno no sólo señalar al dictadorzuelo de turno, ése que en realidad no lo es - porque ni sabe ni puede serlo por incapacidad, incluso hasta por miedo - sino señalarle, mostrarle públicamente que no se le tiene miedo. Cuando se vence y se derrota a uno, el resto huyen como cobardes, renuncian y hasta se esconde.
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