Mi rumiación de vida,
Me lleva a la cavilación,
De un fúnebre día,
Y la muerte no es carnal,
y Leteo sale a buscarnos.
La ceguera me hace soez,
Al gentío oiré neciamente,
Y en cuanto puedo me pierdo
En la introspección vulgar,
Que solo me deja en finitud.
Me pierde en mi propia casa,
Construida por el gran dédalo.
Ahora ayudaré al prójimo,
Que es el más fúlgido por mí,
Porque mi fin es el nihilismo,
Que me deja en orfandad,
Y por el juicioso entregue todo.
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Autor:
tlanod (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 16:13
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 0
- En colecciones: Mirar la vida..

Offline)
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