TRES AMABLES ADVERTENCIAS
1 La humildad máxima del artista: saber que es solo el pincel que la mano de Dios usa para pintar la luz.
2 Vacío: plenitud de la potencialidad.
3 Dios que sucede en el vacío de un corazón que finalmente ha dejado de estorbarse.
***
VACÍO ENTRE LOS ESPEJOS Y EL INFINITO COMO HOGAR
'El infinito no es una distancia, es la cualidad de un corazón que ya no tiene paredes'. [Ya no hay un adentro y ni un afuera].
Infinito que somos cuando nos atrevemos a no ser alguien y ni siquiera nadie.
La luz es lo que queda cuando dejamos de estorbarnos a nosotros mismos.
Flor de Loto que brotas de las profundidades del pantano. Ahí, en medio de ese Vacío; oscuridad infinita. Terciopelo cósmico infinito. Espacio transparente donde el tiempo se dobla y se rinde.
Lirio que habita esa oscuridad
con ese ilustre brillo que alumbra
el corazón sin paredes que la contiene.
El corazón (infinito) contiene la flor,
pero es la flor la que le da luz al corazón.
Luz que brilla para el vacío mismo.
En lo más profundo de la oscuridad más negra, habita una luz que no se apaga
porque no depende del mundo exterior.
Es el brillo del Loto en el Vacío
que vibra con la intensidad de la lava.
Late en el pulso de un volcán oculto.
En cada latido, el loto exhala una fragancia
de alegría que se expande como el Universo
mismo.
Sin iluminar el exterior
el Vacío y la Luz son la misma
sustancia divina.
No hay tristeza en el vacío
con un loto brillando.
Soltar el aislamiento para ser
El infinito que camina.
Transmutar el plomo del odio
en el oro de la serenidad.
Maduración de la ternura
es soñar la creación.
Tierra a la vista:
el hombre que aprende a ser humano.
II
Estallido de luz blanca y dorada
que nace de un suspiro profundo.
Onda expansiva de filamentos eléctricos.
[Circuitos de pura conciencia].
Rayos mansos de tormenta
que tejen la oscuridad del Vacío.
Loto de lava
energía incandescente.
La tierra no es suelo
es geometría de luz que palpita.
Luz que emana de cada brizna
de hierba, de cada insecto
de cada árbol de largas raíces
que respira.
Calor que envuelve.
Red de nervios sagrados
que conecta y recuerda
que no hay herida ajena.
Red de conexiones infinitas
donde cada punto de dolor
es sanado por una descarga de ternura.
Piedad que levanta
chispazo de dignidad.
El hombre es un hijo descansando
y no un esclavo del miedo.
Imagen viva, cinética y eterna.
No hay miedo, solo la vibración
del amor que ha encontrado su
hogar en el infinito que somos.
Ahí, en esa quietud absoluta
donde nadie mira,
ocurre la vida más verdadera.
La luz brilla por el simple placer de brillar, celebrando que finalmente nos hemos atrevido a no ser alguien, ni siquiera nadie.
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Autor:
Mario (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 15:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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