I. El jardín murmura
Dicen las rosas Es veleidosa. La dalia añade Su color no es cosa firme, ni fiel. El clavel susurra Cambia de tono con la luna llena. Pero yo, viento que atraviesa el seto, conozco el secreto del cambio quieto.
II. Del azul al alba
Primero fue azul, un celeste de lago, reflejo de mañanas con rocío vago. No era capricho de pétalo frágil, era el mensaje de la tierra húmeda Hay hierro y silencio, hay raíces profundas donde la savia es un llanto que inunda».
III. El rosa del mediodía
Luego viró a rosa, un rubor de aurora, cuando la cal del suelo rememora un antiguo suspiro de conchas marinas. Era la respuesta a la raíz fina del roble anciano que pregunta por lluvias Vendrán —dice el rosa—, no habrá sequía ni agravios.
IV. El púrpura del ocaso
Ahora es púrpura, color de sabiduría, tono de crepúsculo que al jardín guía. Es la palabra final, equilibrada, cuando la acidez y la alcalinidad encuentran su tregua bajo la tierra oscura. Es el tratado escrito en flor y hondura.
V. El pacto secreto
No es volubilidad, es diplomacia la hortensia calla, pero no vacía. Traduce el latido del subsuelo negro, interpreta el pH, descifra el invierno. Es la embajadora entre lo visible y oculto, su corola un código, su tallo un culto.
VI. Voz del jardín
Yo, el jardín entero, testigo y contenedor, doy fe de este pacto de quieto esplendor. Cuando cambie de nuevo la flor ceremonial, recordad no es azar, es conversación terrenal. Cada matiz nuevo es un verso dicho entre la hortensia y el barro antiguo.
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Autor:
Línea Gris (
Offline) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 08:09
- Comentario del autor sobre el poema: La naturaleza habla 2/5
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 2
- En colecciones: La naturaleza habla.

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