No elijo las armas según las batallas,
Ni las batallas según las armas.
Hace mucho tiempo que lucho
Contra mí mismo.
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Autor:
Rodrigo Favonio (
Offline) - Publicado: 2 de febrero de 2026 a las 07:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 24
- Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Éusoj Nidlaj, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios3
Eres muy sabio, me ha encantado, un saludo.
¡Muchas gracias!
Armas que, según el daño, el rango y la efectividad, cobran el deseo y la ambición en un radio de alcance próximo al criterio del interesado. Ahora bien, ¿realmente las batallas están en nuestras manos, en nuestra elección? ¿O se sortean por obra del destino, o por una necesidad ajena a nuestra voluntad, pero que, en sí, se asocia a nuestro propio interés o al de nuestro entorno?... Interesante...En mi opinión, creo que el segundo verso tiene un buen margen para discrepar, puesto que una batalla, si llega, llega independientemente de si estás preparado o no. Muy buen poema, breve, y sí, tiene causa y efecto. Saludos cordiales.
¡Muchas gracias por su comentario!
Me refiero a la espiritualidad. Pienso que cada humano tiene una batalla interior que también es su arma, la arma para batallar. Parece una paradoja pero tenemos que superar la sencilla perspectiva material e intelectual.
Somos la batalla y la arma. Si alguien estuviere sometido al horror y a la pena, a causa de batallas inoportunas, guardará su fe o no. La salvación es individual. El león es el rey de los animales, pero nace su alteza puesto que puede reinar en sí mismo. Es la última sabiduría. Su fuerza no mora en los colmillos sino en su compostura. El mundo aún existe después de nuestra muerte, y nosotros… ¿que estamos después de nuestra muerte terrenal?
Más bien, me parece que tener una batalla contra sí mismo es una dualidad que puede afectar la cualidad del individuo, que puede ponerte en medio de la tormenta y ser blanco fácil para los demás, que, claro, siempre surgen esbirros patentados que se aprovechan de la vulnerabilidad por el momento crucial que uno pasa dentro de sí mismo, y que, sin duda, se refleja en su semblante y postura... Peeero, me alegra que pongas el ejemplo del león, que, aún con luchas internas y externas, mantiene la serenidad, y eso es impecable; el hombre impone respeto cuando este se mantiene erecto.
La última pregunta no veo conveniente responderla, al menos no ahora, pero ya habrá otra oportunidad para responder cuestionamientos existencialistas más apropiadamente.
Me dio mucho gusto que respondieras. Ahí nos vemos.
La victoria de esa lucha, también depende de ti mismo.
Saludos
¡Muchas gracias!
👍
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