Oda al Agua Viva
El líquido cristalino y fresco desciende suavemente entre mis dedos,
una corriente vital que nutre con generosidad cada célula del organismo,
fuente originaria de toda existencia en este planeta azul y sereno,
regalo esencial para mantener la salud del cuerpo y la claridad de la mente,
tesoro indiscutible que fluye desde las altas montañas hasta el valle.
Su presencia constante define la posibilidad de la vida en la Tierra,
elemento fundamental que compone los mares y las nubes del cielo,
debemos instruir a las generaciones sobre su protección y su valor,
porque la ausencia de este recurso marcaría el fin de nuestra especie,
siempre dependiente de su circulación perpetua en el ciclo natural.
Aunque carece de aroma y su gusto parece simple a nuestro paladar,
la humanidad, con acciones irreflexivas, mancha su pureza primigenia,
introduciendo sustancias dañinas y residuos de amarga consecuencia,
alterando la inocencia de ese fluido que alguna vez fue prístino,
causando un profundo pesar al ver tal belleza menospreciada.
La contaminación avanza silenciosa por ríos y por lagos profundos,
envenenando lentamente a los peces y a las plantas acuáticas,
oscureciendo el espejo donde se reflejaba la claridad del firmamento,
poniendo en grave riesgo el equilibrio de todos los ecosistemas,
un daño que puede resultar irreversible para nuestro futuro común.
Es necesario que cada persona aporte su esfuerzo y su conciencia,
para liberar a los arroyos y a los océanos de tanta suciedad,
devolviendo la transparencia a las aguas que recorren los campos,
permitiendo que la vida florezca nuevamente en cada ribera,
un compromiso colectivo que exige voluntad y acción inmediata.
Al proteger cada manantial y cada venero que brota de la roca,
aseguramos la continuidad de los bosques y de los cultivos fértiles,
garantizando la supervivencia de los niños que vendrán mañana,
construyendo un porvenir donde el azul brillante domine el paisaje,
un mundo donde la armonía entre el ser humano y la naturaleza sea posible.
La belleza de un lago limpio bajo la luz del sol es incomparable,
donde el canto de las aves se mezcla con el murmullo de las olas,
esa visión pacífica y eterna debe inspirar nuestro trabajo diario,
para legar a nuestros descendientes un entorno sano y duradero,
herencia más valiosa que cualquier riqueza material acumulada.
Caminemos juntos hacia ese horizonte de ríos limpios y claros,
donde cada criatura pueda beber sin temor y sin enfermedad,
fortaleciendo el vínculo sagrado con este elemento indispensable,
cultivando el respeto que merece la esencia de la existencia misma,
asegurando así la perduración de la vida en su diversidad asombrosa.
—Luis Barreda/LAB
Montrose, California, EUA
Enero, 2023.
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Autor:
Luis Barreda Morán (
Online) - Publicado: 2 de febrero de 2026 a las 02:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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