Me felicitan, vía teléfono móvil, los amigos. Son enhorabuenas de compromiso, sin afección, repetitivas, iguales a las mías cuando las hago para otros. Hoy echaré de menos la felicitación de mi madre, que, cuando se acordaba, me hacía soportable el día con dos besos: dos alegres parches colocados en mis mejillas, a modo de analgésicos, contra la tiranía del tiempo.
¡ Hoy no recordará el día en que alumbró mi vida hace sesenta y dos años !
Encerrado estoy, como la flor muerta que en mi juventud guardé, paseando entre libros de versos olorosos, compuestos por manos enamoradas; entre las tragedias de reyes tiránicos y príncipes amedrentados, interpretadas, luego, en los alcázares y los teatros. Todas las miradas, todas las palabras, todos los amores y reyertas, blanden, en silencio, los sentimientos sedosos ó ásperos que los autores insuflaron a los personajes. ¡ Están callados en estas estanterías ilimitadas, esperando el gozo de su lectura !
Paseando mi cuerpo dolorido por la biblioteca y el pasillo de la cárcel que es mi casa, disfrazo mi frustración como la rosa en invierno silenciará su fragancia.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO
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Autor:
jagc (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de febrero de 2026 a las 02:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

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