Es triste saber que muestro planeta
no existirá para siempre.
Pero insistimos en trascender,
vencer al tiempo que nos deja una vida,
lograr la inmortalidad casi divina,
para vivir más allá de la muerte.
Límite temporal que nos inmortaliza,
trascender es una necesidad humana,
aunque uno en un millón
lo logra para siempre...
Esa es la incógnita permanente:
¿Trascender para qué?
Sabemos que el planeta no será eterno,
y que hoy ya está condenado a su suerte.
No hablamos solo del fin de los tiempos,
cuando el planeta sea un infierno sin vida.
Hablamos del fin de la especie...
¿Acaso ya estará herida de muerte?
Salvar al planeta no es una alternativa.
No importa, incluso, si el último humano
haya nacido sin genes...
Nuevas generaciones de humanoides
serán nuestra obra perfecta:
¡Habremos trascendido para siempre!
Frank Calle (31/ enero/ 2026)
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Autor:
Frank Calle (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de febrero de 2026 a las 05:00
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 44
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, El Hombre de la Rosa, Tito Rod, Mauro Enrique Lopez Z., JUSTO ALDÚ, Lourdes Aguilar, Mª Pilar Luna Calvo, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios4
Genial y hermoso tu preciado versar estimado poeta y amigo Frank
Abrazos desde España
El Hombre de la Rosa
Estimado amigo, amante de la poesía, siempre es un placer recibir sus comentarios, tan necesarios para mantenernos activos, incluso contra la edad...
Un abrazo,
Frank
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Fatalismo.
Otros se niegan a pensar en el fin de la especie preparando ir a otros planetas.
Quién sabe si aquí en la tierra existe híbridos de alienígenas y nativos
Saludos
Gracias Carlos, muchas gracias. Es un punto de vista interesante. Lo paradójico es que, a partir del descubrimiento de la electricidad (o mejor, o peor, del electromagnetismo) la humanidad pudiera desaparecer en cualquier momento, no por guerras o epidemias, sino por causa de un mega impacto solar. Hay certeza de que eso ha ocurrido, y más de una vez, desde antes del surgimiento de nuestra especie. Yal impacto electromagnético solar, llega a la tierra en minutos, y no afecta a la vida, y por tanto, si ya ocurrió, antes del siglo XX, ni siquiera nos enteramos. Pero si ocurre ahora, la electricidad se pararía de golpe, por décadas, creando una catástrofe mundial sin solución, de la cual solo se salvarían los nativos de grupos humanos trivales, que todavía existen en algunos lugares del planeta, donde la vida no esté dominada por el desarrollo industrial.
Mis saludos,
Frank
Saludos Frank
Entonces ir haciendo simulaciones para de dichas experiencias obtener información para afrontar la catástrofe.
Mediante generadores, celdas solares, etcétera.
Es posible que ya hayan algunos más avisados, preparados.
En realidad, estamos en camino de grandes descubrimientos en materia energética, que según se dice en el ámbito académico, lo van a cambiar todo. Esperemos que sí...
Un cordial saludo,
Frank
Científicos en la materia y con conocimientos constatados han pronosticado que el fin de la Tierra (otra cosa es las especies incluida la humana) llegará a su fin dentro de quinientos millones de años, más o menos, y que será solo por un hecho concreto y que nada tiene que ver con la mano del Hombre ni por nada relacionado con la Tierra: será cuando se apague el sol y que es simplemente una estrella. Mientras tanto aquí estaremos como especie infecta matándonos unos a otros.
La inquietud que atraviesa el texto no es ecológica ni tecnológica, sino profundamente existencial: el miedo a desaparecer sin dejar rastro. La trascendencia aparece como una respuesta humana al límite, una forma de negociar con la muerte mediante obras, ideas, descendencia o sustitutos como los humanoides. No se trata solo de vivir más, sino de seguir contando, de no quedar reducidos a un punto perdido en la historia del universo.
El hombre quiere trascender porque necesita sentido, porque aceptar que todo termina sin huella vuelve insoportable la conciencia del tiempo. Dejar marca, crear algo que continúe, aunque sea imperfecto o artificial, es una manera de afirmar: estuve aquí, importé, cambié algo. Más que inmortalidad real, la trascendencia es una estrategia contra el olvido, un intento de convertir lo finito en significado.
Saludos
Estimado Aldú, me deja sin palabras. Muy agradecido con su comentario. Muchas gracias.
Frank
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Saludos
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