Dos Besos!!
Dos besos cargo hondos en el alma,
que al tiempo niegan dócil despedida;
son brasa fiel que en sigilo se ensalma
cuando tu amor me nombra y da mi vida.
Uno es candor que al alba se sostiene,
otro razón que en sombra se arrodilla;
doble latido al pulso que me viene,
luz que en mi sangre escribe su semilla.
Viven donde el reloj pierde su acento,
libres de ley, de orilla y de frontera;
mi voz no alcanza a darles argumento,
mi fe los guarda intactos donde espera.
Si huyo, me siguen tercos y certeros,
arden, me alzan del polvo y del olvido;
me ciñen con sus fuegos verdaderos,
y soy lo que me dictan, ya rendido.
Al fin, cuando me ausento de mi nombre
y el mundo apaga el ruido de su adiós,
son casa, pulso y cauce que me asombre:
dos besos —y el milagro somos dos.
Dos besos cargo hondos en el alma,
no son del labio: nacen más adentro;
uno es silencio, el otro pura calma,
y en su unión reconozco mi centro.
No buscan voz ni forma ni medida,
respiran donde el verbo se disuelve;
me habitan como fe recién nacida
que cae en luz y en luz se vuelve.
Uno me ancla a la carne que despierta,
otro me eleva al borde de lo eterno;
entre ambos queda el alma abierta
como un umbral de fuego tierno.
Si dudo, me sostienen sin herirme,
me enseñan a creer sin argumento;
son dos señales para no perderme
cuando el amor es puro pensamiento.
Y al fin, cuando me borro en lo que adoro
y todo yo se entrega sin porqué,
son llama doble, cifra y tesoro:
dos besos —y en su luz viviré!
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Autor:
Ellie (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 31 de enero de 2026 a las 14:33
- Comentario del autor sobre el poema: Para mi intención, el doble poema de dos besos funciona como una imagen bifronte del amor: un mismo símbolo leído desde dos planos distintos pero complementarios. Los dos besos representan la dualidad humana del amar: Uno es el beso de la presencia: ternura, promesa, cuerpo que reconoce al otro en el tiempo. El otro es el beso de la permanencia: memoria, elección, aquello que queda aun cuando el amor ya no está siendo tocado. Uno ancla: mantiene al yo en la carne, en lo vivido, en la experiencia. El otro eleva: disuelve el yo, lo trasciende, lo entrega.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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