Perro negro,
sombra viva atada al suelo.
Una cadena corta
le mide el mundo,
un collar gastado
le abraza el cuello
como un recuerdo que duele.
En sus ojos
vive el ansia,
esa hambre que no solo es de pan,
sino de pasos largos,
de correr sin miedo,
de sentir que el cielo
no termina donde empieza el hierro.
Ha conocido el frío
como se conoce a un viejo enemigo:
en silencio.
El piso húmedo es su cama,
la noche su manta,
y el temblor
su única compañía fiel.
Su cuerpo habla de carencias,
costillas que cuentan historias,
pelaje opaco,
nutrición rota
como promesas que nadie cumplió.
La cadena no solo lo ata,
lo desespera.
Cada tirón es una pregunta sin respuesta:
¿cuándo?,
¿por qué no hoy?,
¿por qué tan poco espacio para existir?
Quien lo cuida
no es monstruo ni salvador,
es alguien cansado,
limitado,
atado también
por parásitos invisibles,
por rezos que no curan
y por salidas que nunca son suficientes.
A veces lo saca,
a veces el mundo se abre un poco,
pero vuelve el hierro,
vuelve el suelo frío,
vuelve la espera.
Y aun así,
perro negro,
sigues soñando.
Porque incluso encadenado,
tu corazón corre libre,
y tu ansia de ser soltado
ladra en silencio
a un futuro que aún no llega. 🖤
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Autor:
Jhondy Algenys (
Online) - Publicado: 31 de enero de 2026 a las 13:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

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