Sopla el viento frío de la tarde...
Estoy en la estación
Espero pacientemente el tren que me lleve a alguna parte
Llevo poco equipaje... no tengo prisa,
tal vez es el cansancio que me dejaron mis años
Será un largo viaje, lo sé, pero estoy preparado,
se aprende a esperar cuando la soledad te ha golpeado
y las cargas de la vida se curtieron con los años
Se siente a lo lejos el ruido de la maquina del tiempo,
las estaciones han sido mi hogar en todo momento,
a veces extraño el murmullo de la gente que espera,
es un griterío peculiar que irrumpe con sus ecos
La vida enseña a reconocer hasta los pensamientos
de aquellos viajeros que van y vienen en el tiempo
El tren se acerca... no sé si iré a Estambul o a la Patagonia,
o si tal vez, esta maquina me lleve a otras distancias
La noche llega ya... parece que se ha extraviado mi boleto,
me quedé otra vez, perdido en la oscuridad de mis temores
Nunca encuentro lo que en realidad me satisface
y este tren de la vida me deja rezagado en el desierto
Cuándo llegará el tren que me lleve con mis padres,
que hace tiempos partieron sin boleto de regreso
Espero en la estación... solo Dios es el que sabe,
cuando podré partir hacia esos lugares.
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Autor:
Antonio_cuello (
Offline) - Publicado: 31 de enero de 2026 a las 10:46
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: Carlos Baldelomar, Llaneza, JUSTO ALDÚ, Tommy Duque, William Contraponto, Emilia🦋, Hernán J. Moreyra, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Rafael Escobar, Mael Lorens, Salva45

Offline)
Comentarios1
La voz poética se sienta en un andén que no es solo físico: es el borde mismo del tiempo. El tren funciona como metáfora múltiple —viaje, muerte, destino, esperanza— y convierte la espera en una forma de existencia. Hay un cansancio que no es derrota, sino sabiduría curtida, como una maleta ligera cargada de años. La pérdida del boleto introduce el miedo y la sensación de desajuste con la vida, mientras el deseo de reencontrar a los padres abre una grieta profundamente humana. Más que un poema de viaje, es un poema de umbral: alguien que mira las vías y sabe que partir también es aprender a despedirse.
Buenos días, saludos
Gracias, mi estimado Justo, por tu comentario
Es grato tenerte entre mis lectores, hermano panameño
Saludos y un abrazo grande
Somos de aquí mismito. 👍
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