Me acerqué hacia aquel torrente que era un río
de agua transparente y cristalina
pero mirar en su cauce me asustaba
pues yo mismo era la imagen que veía.
Caminé junto a su orilla por un tiempo
porque el eco de sus aguas me atraía,
pensé que si mi herida en él lavaba
la dureza del camino calmaría.
Cuando el agua entró en contacto con mi cuerpo
comprendí que aquel río era mi guía.
Me daba de beber, mi sed saciaba
y en mi andar me daba compañía.
No he vuelto a tener miedo a mi reflejo
pues aprendí que aquel agua era mi amiga.
Me ha mostrado cómo soy sin pedir nada,
me ha enseñado la frescura de la vida.
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Autor:
El desalmado (
Online) - Publicado: 30 de enero de 2026 a las 09:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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