Fiebre baja

Bruno Gatica 1

Despertar a veces ya viene con tu ausencia incorporada, como si el día no pudiera empezar sin ese peso leve en el pecho. No es una idea clara, es una sensación que se adelanta al pensamiento, respiro y el aire entra, pero no alcanza del todo, amar así también es aprender a respirar de otra manera.

 

Y es que amarte se volvió un estado continuo, una fiebre baja que no se nota desde afuera, pero que no se va, el pulso se acelera sin aviso, las manos buscan algo mínimo para sostenerse, la mente gira despacio alrededor de tu nombre sin atreverse a tocarlo. No te llamo: apareces, y cuando lo haces, todo se acomoda y se desarma al mismo tiempo.

 

No hay descanso pleno en este amor, hay una atención constante, una vigilia suave pero persistente, incluso cuando duermo, algo en mí permanece despierto, como si el cuerpo temiera olvidarte. La ansiedad no grita ni empuja: acompaña, se desliza, se queda.

 

Tu ausencia no hace ruido, pero ocupa espacio, se apoya en la espalda, se cuela en el cuello, se instala en la respiración. A veces siento que si me quedo quieto demasiado tiempo, algo se va a quebrar por dentro.

 

Amarte no me ofrece refugio, me deja expuesto. Pero también me mantiene atento, vivo de una forma intensa y frágil. No hay promesas ni finales claros, solo una permanencia que no sabe retirarse.

 

Hay momentos en que quisiera descansar de sentirte, aunque fuera por un instante. Pero incluso ese deseo te convoca. Pensarlo ya es volver a ti, no como alivio, sino como urgencia suave, inevitable.

 

Y aquí sigo, respirando dentro de este amor, dejándolo pasar por mí sin resistencia. No me calma, no me salva, pero me sostiene en este pulso continuo donde el dolor y el deseo se mezclan con naturalidad, como si siempre hubieran sido la misma cosa. Entonces sigo, me muevo, hablo, sonrío, como quien protege una herida discreta con gestos cotidianos.

  • Autor: Bruno Gatica 1 (Offline Offline)
  • Publicado: 30 de enero de 2026 a las 01:35
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.