Sobre el Clavel y la Rosa (Versión Tango / moderno)
¿Qué piensan el Clavel y la Rosa, decime? en su cuna de escarlata y de rojo carmesí... si la vida les da el blanco, y la muerte los oprime, arancando los colores que la suerte les dio ahí. ¿Qué piensan? Si del aire se sirven con orgullo, si se olvidan del viento que les dio su identidad. ¡Qué ingratos!... que no dan ni un perfume, ni un murmullo, para agradecer al cielo tanta gracia y dignidad.
Que no presuma yo de una falsa lozanía, ni de esa vieja ciencia que se viste de espinas; clavel que se emborracha con su propia soberbia, o rosa que marchita su destreza en las esquinas. Nos deshacemos todos al compás de las horas: él, galán de la prosa; ella, dama de un verso... y al final, en el jardín donde las penas no lloran, descansa nuestra nada... en este mundo tan adverso.
¡Flores dadivosas! ¡Vaya ironía! tan castas y hermosas, presas del adiós. ¡No dejen de ser nunca clavel y rosa, en las lides prosaicas que nos toca vencer!
Porque al final del camino... comprendo que la vida es solo eso: un perfume del ayer.
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de febrero de 2026 a las 09:15
- Comentario del autor sobre el poema: Sobre el Clavel y la Rosa llega en esta versión tango / moderno como un diálogo íntimo entre la flor y el tiempo, entre la belleza que presume y la fragilidad que inevitablemente la alcanza. El tango —con su cadencia nostálgica, urbana y reflexiva— no solo acompaña el poema: lo interpreta, lo vuelve cuerpo sonoro y le presta su melancolía ancestral para decir aquello que las palabras, solas, apenas susurran. Aquí, el clavel y la rosa no son ornamento: son símbolos humanos. Vanidosos a veces, ingratos otras, hermosos siempre, pero condenados al desgaste. El poema cuestiona la soberbia de lo efímero, la falsa lozanía, la ciencia vestida de espinas, y nos recuerda —con ironía delicada— que incluso la gracia y la dignidad necesitan memoria y gratitud para no marchitarse. La musicalización acentúa ese contraste: lo clásico y lo contemporáneo, lo floral y lo urbano, lo eterno y lo que se desvanece. Cada verso se desliza como un paso de baile cansado pero elegante, donde el clavel “galán de la prosa” y la rosa “dama de un verso” se reconocen iguales ante el final: el jardín del silencio, donde ya no duelen las penas. Este poema musicalizado es, en el fondo, una meditación sobre la condición humana: somos perfume del ayer, huella breve en el aire, belleza que pasa… pero que mientras existe, aún puede decir algo verdadero. Escuchar Sobre el Clavel y la Rosa es aceptar que la vida —como el tango— se baila sabiendo que termina, y que quizá por eso mismo, duele y vale la pena.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 38
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Tommy Duque, Alexandra I, Lualpri, Éusoj Nidlaj, Salvador Santoyo Sánchez, Anton C. Faya, JUSTO ALDÚ, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, Llaneza, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios3
La vanidad se come el alma, la piel, el tiempo, breve la belleza superficial, hay aun mas belleza, aun mas alla del aroma y lo terso de una piel, somos solo un sueño breve que se devanece. Siempre un gusto leerte, gracias por compartir.
Un saludo cordial, feliz dia, Alex.
Felicidades!!!
Te quedó mu y bien .
sobre todo la parte hablada.
Como hiciste eso? se puede pedir
que sea hablado?
Saludos poeta Racsonando
Salvador, creo que se puede programar. Sin embargo, cuando he musicalizado parece que la IA de Suno lo propone. Normalmente he grabado sin ningún Pront, dejando que libremente me proponga frente a los poemas que subo.
👍ok
gracias
El texto utiliza el diálogo simbólico entre el clavel y la rosa para reflexionar sobre la vanidad, el paso del tiempo y la fragilidad de la identidad, trasladando esos temas florales a una lectura claramente humana. En el fondo, se plantea una crítica a la soberbia, a la ilusión de permanencia y a la ingratitud frente a lo que nos da sentido, con un tono existencial que remite a la fugacidad de la vida. En la forma, el registro tanguero y moderno aporta ironía, ritmo y una cadencia confesional que refuerza la melancolía sin caer en el lamento puro. La personificación de las flores funciona como espejo moral, permitiendo que el poema diga más de las personas que de los pétalos. El cierre sintetiza con eficacia la idea central: la vida como rastro, aroma y memoria más que como permanencia.
Saludos hermano.
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