MÉRIDA EN LA MEMORIA
Mérida se me volvió canto cuando la distancia aprieta;
tu neblina fue mi abrigo,
tu silencio, mi escuela.
Por tus calles camina el tiempo con alpargatas viejas; quien nace mirando montañas
aprende a no rendir la pena.
Mérida no es solo un pueblo, es recuerdo que no se deja.
Tu nombre dicho en la noche me devuelve la fuerza.
Hay patrias que no se olvidan, se cargan en la conciencia.
Cuando la vida me pesa,
Tu nombre me abraza y me regresa
Mérida, madre callada,
mi raíz nunca se quiebra.
El que se va de tus montes nunca del todo se ausenta.
Tu infancia vive en mis pasos, aunque el camino sea cuesta.
Volver no siempre es llegar, a veces basta la memoria.
Tus casas de barro saben
mi nombre y mi historia.
Mérida, patria chica,
dolor bonito que alienta.
Quien te recuerda con alma nunca camina a la deriva.
Porque tu luz me acompaña aunque el regreso no llegue todavía.
Invoco al recuerdo como quien enciende una vela,
y en su llama reconozco la herida que consuela.
Invoco a Mérida desde la distancia, como se invoca a la madre,
con la voz temblorosa del hijo que aún la guarda.
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Autor:
Jessaim Malave (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 29 de enero de 2026 a las 22:12
- Categoría: Sin clasificar
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