En el telar del cosmos, vasto y frío,
buscamos un hilo, un signo, un desafío.
El cielo calla, el eco es nuestro aliento,
y el corazón insiste en su latido como un lamento.
El absurdo se yergue, muro sin razón,
ante el anhelo ardiente de la comprensión.
Pero en la grieta, donde la luz se cuela,
florece la conciencia, firme, atalaya y centinela.
No en la respuesta externa, que el mundo no da,
sino en la mirada que la verdad halla.
En cada paso firme sobre la tierra dura,
se forja la fortaleza, la llama pura.
Un sol que quema, una ola que regresa,
imágenes claras de la naturaleza.
Aceptar el instante, su breve fulgor,
es la rebelión nuestra, un acto de valor.
Acompañados vamos en esta travesía,
hermanos del destino, la noche y el día,
la esperanza no es un sueño que vendrá,
es la vida misma, que en él ahora está.
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de enero de 2026 a las 09:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 45
- Usuarios favoritos de este poema: Nelaery, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, ElidethAbreu, JUSTO ALDÚ, alicia perez hernandez, EmilianoDR, Carlos Baldelomar, Mª Pilar Luna Calvo, Violeta

Offline)
Comentarios2
Así es, José Luis.
Muchas gracias por compartirlo.
Saludos.
Hermosas tus letras estimado poeta y amigo José Barrientos
Saludos de amistad desde España
El Hombre de la Rosa
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