-Apocalipsis-
Será quizá una noche de calor,
ausente del frío de tu alma.
Será un impacto, tal vez una brisa,
un susurro de amor en prosa
o un beso a medio querer.
Un pulmón lleno de humo e ilusiones,
un corazón cubierto de sangre derramada por el llanto de la calma.
No lo se.
Socorres mi cuerpo y alimentas mi devoción,
huyes de mi amor sincero
y evitas mi ser.
Vaya confusión.
El azar del destino te quiere tener
y yo te reclamo con mero placer.
El día que seas mía,
las gotas de lluvia mojarán el cielo
y la tierra será más que un prado
avergonzado por aquel hemisferio.
Las estrellas seductoras bajarán en susurros
y al oído con canticos dictarán tu nombre:
hermosa, brillante, divina.
El día que seas mía
tu cuerpo se estremecerá
y dentro de ti crecerá, con ánimo,
la viva llama de la pasión de amor por mi.
Dejarás de entristecerte
con su nombre
y comenzarás a gemir el mío.
Aún consciente de lo que siento,
aún consciente de lo que sientes,
el día que seas mía
yo seré más que tuyo
y tú serás más que mi vida.
-
Autor:
Mateo Mieles. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de enero de 2026 a las 02:39
- Categoría: Amor
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., ElidethAbreu

Offline)
Comentarios2
Genial y hermoso tu gran versar estimado poeta y amigo Mateo
Saludos de amistad desde España
El Hombre de la Rosa
Querer es poder. Pero... ¿Más valor tienen las posibles recompensas que involucan al deseo como tal, o primero se debe equipar las herramientas, y esclarecer cómo ayudarán para disputar el objetivo contra el destino? Por supuesto, no se debe dar por seguro nada, puesto que en esta vida nada es seguro.
No pretendo desmeritar tu poema, es simplemente un punto importante, que muchos lo pasan por alto.
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