Con el tiempo…
Y es que sin sentirlo pasa tanto tiempo.
En el que ya no hay mucha gente con la cual sentarse a conversar sobre cosas importantes. Y no me refiero a lo que me pasa en este instante. Me refiero a la fluidez de verse cara a cara y que salga una amena charla.
La última vez, no fue un amor, no haría de esto algo romántico.
Pero sucedía que a eso de las tres, en diversificado, sonaba la campana e iba con un buen amigo a comprar panes baratos con refrescos de seis, ajustando. Nos sentábamos detrás de la escuela. Recuerdo ver un árbol en mi memoria de diecisiete. Recuerdo ver al sol que con cautela bronceaba las hojas de aquel árbol y en invierno. Cuando los pájaros se recostaban en su cima a tomar agua de la brisa.
Recuerdo estar hablando sobre cosas: como el crecer, trabajar, ser adultos, “ser alguien”. Ahora nos reímos y decimos: No sabíamos lo que pedíamos. Ya existíamos cuando deseamos ser algo. Ya éramos.
Hablábamos sobre todo lo que para nuestro entonces importaba. De los seres que pensábamos amar. Ahora nos causa gracia e identificamos que eran meras ilusiones.
No era ni había malicia. Solo no nos sentíamos parte de todos.
He de decir que ahora habita lejos en un pueblo extranjero, llama y las conversaciones continúan.
Pero ya no hay una presencia. Solo hasta una voz.
De eso era de lo que hablaba.
Todo es una pantalla.
De eso es de lo que hablábamos el otro día, sobre dos viejos amigos que seguimos habitando en un mundo que no acabamos de comprender, ya siendo adultos, ya “siendo alguien”.
He de suponer que se crece para comprender que no se puede entender del todo.
Porque enfermamos, porque los que si queremos fallecen. Porque con quienes sí podemos conversar tienen que moverse para no verse.
-
Autor:
AleQ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de enero de 2026 a las 01:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Sierdi, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Siento melancolía en tí.
Estamos inconformes porque nuestros ideales no se materializan. Y cuando los palpamos no simplemente no los abrazamos.
Recuerdo cuando era niño, siempre quise adelantar los años. Y al llegar al tiempo tan anhelado, quisiera volver a ser ese niño del pasado.
Grato leer tu historia.
Saludos.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.