La Belleza También Aprende A Esconderse

William26🫶



La belleza también aprende a esconderse.

Wcelogan 

 

Hubo un tiempo

en que la belleza

era un territorio visible,

un relámpago en la piel,

una certeza sin preguntas.

La juventud

—divino tesoro, decían—

no se dudaba:

se caminaba con ella

como quien lleva el sol en la espalda

sin pensar en quemaduras.

El cuerpo bastaba.

La mirada abría paso.

El orgullo no era pecado:

era postura,

espalda recta

frente a todo.

Éramos bellos

sin saberlo.

Y por eso

éramos peligrosamente ingenuos.

La belleza no se pensaba:

se usaba.

Habitaba la risa fácil,

el paso ligero,

la convicción torpe

de que todo esperaba.

No había urgencia.

El espejo asentía.

Las fotos confirmaban.

El tiempo parecía lento,

casi incapaz

de alcanzarnos.

La belleza

no era conquista:

era exceso prolongado.

Pero un día,

sin aviso

ni dramatismo,

la belleza bajó la voz.

Una línea mínima.

Una sombra nueva.

Un cansancio sin coartada.

Nada grave.

Nada urgente.

Solo un resquicio 

por donde el tiempo

empezó a cobrar.

Seguíamos siendo bellos,

sí,

pero ya no intactos.

El orgullo

aprendió a desconfiar del espejo.

Después vino la pérdida lenta,

sin ceremonia.

La belleza se volvió

algo que aún estaba

pero ya no respondía igual.

El cuerpo negocia.

La piel delata.

El espejo ya no acompaña:

informa.

La juventud

dejó de estar presente

y pasó a mirarse de lejos.

El orgullo,

a fuerza de caídas pequeñas,

aprendió a callarse.

El tiempo no arrasa:

desgasta.

La belleza visible

se vuelve intermitente,

poco confiable.

Ya no vive en la forma

sino en el esfuerzo.

El cuerpo carga los años

como las casas viejas:

cruje,

guarda memoria,

no se luce.

Lo que antes se mostraba

ahora resiste.

Entonces ocurre lo incómodo:

la belleza no muere,

se repliega.

Abandona la piel

y se refugia adentro.

En la manera de escuchar

cuando la paciencia escasea.

En la calma aprendida a golpes.

En la ternura

que no espera nada a cambio.

Pero esta belleza

también pesa.

También falla.

No es premio ni consuelo:

es trabajo invisible,

lento,

frágil.

Y a veces, en la noche,

uno extraña

la belleza sin mérito,

esa que bastaba con existir.

Hoy,

donde hubo orgullo,

hay memoria.

No consuela.

Sostiene.

La belleza ya no se muestra,

no se defiende,

no promete.

Habita.

Y aunque el mundo prefiera

envoltorios nuevos,

hay cuerpos cansados

que cargan dentro

una hermosura sin brillo:

la que sobrevivió al tiempo

sin volverse dócil,

la que entendió

que no toda belleza seduce

y que seguir de pie,

cuando nadie mira,

también deja marca.

  • Autor: Wii (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 29 de enero de 2026 a las 00:02
  • Comentario del autor sobre el poema: El poema invita a reflexionar sobre cómo la percepción de la belleza cambia con el tiempo y cómo se relaciona con la identidad personal. La belleza ya no se mide solo por lo físico, sino también por la profundidad de la experiencia y la capacidad de amar y ser amado sin condiciones.Es un recordatorio de que, aunque el mundo valore lo superficial, hay un tipo de belleza que es más resistente y significativa, que se encuentra en la sabiduría y la experiencia acumulada a lo largo de los años.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 2
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.