Hoy
la nostalgia me alcanzó.
No llegó corriendo,
llegó como llega el olor de alguien
cuando ya no está.
Nostalgia
de tu aroma,
ese que amaba perder en tu cabello,
como si allí el mundo se calmara.
Nostalgia
de verte vestida con aquella falda de cuadros,
la camisa blanca
implacable
dibujando tu cuello tentador,
el chaleco rodeando tu cintura
como si supiera exactamente
dónde pertenecía.
Nostalgia
de tu forma de caminar,
de esa calma que no pedía permiso,
de las caminatas imprevistas,
de las noches abiertas
y las estrellas
siendo testigos del silencio
que habitaba entre nosotros.
Del frío que sentí
y de lo completo que estaba
sin decir nada.
Del campo,
de tu piel pálida
casi reflejando mis ojos en ella,
de cómo me miraste,
de cómo torpemente me amaste.
La nostalgia me alcanzó.
Y yo llevo huyendo de ella años.
Años de viajes,
de caminos,
de días junto al río,
de semanas en iglesias,
de tardes en las que te veía de lejos
y, encantado,
recorría tu figura
como quien reza sin palabras.
Y como dijo aquel gran poeta:
maldito sea el día
en que la sensibilidad
llegó a mi vida.
La noche está en silencio.
Oh, cruel silencio.
Oh, cruel nostalgia.
Me pierdes en los días de lluvia,
cuando, inundado de una alegría inexplicable,
aspiraba el aroma de tu pelo
en aquel pueblo
donde todo era simple
y nada dolía todavía.
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Autor:
Asad (
Online) - Publicado: 28 de enero de 2026 a las 23:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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