Me inspiré con la luz de sus ojos
y gocé de la miel de sus labios;
y viví de su estampa extasiado
admirando su rostro precioso.
De su voz, escuchaba su tono,
que era arpegio de célico canto;
que produjo tan dulce arrebato
de adorarla con ansias de loco.
De mi vida sería la esencia
que le dio de los cielos su lumbre;
con aquella sonrisa tan tierna,
tan radiante, tan mística y dulce;
que alumbró con su magia mi senda
y ofreció de su amor el perfume.
Autor: Aníbal Rodríguez.
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Autor:
Rafael Escobar (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de enero de 2026 a las 10:43
- Comentario del autor sobre el poema: Soneto decasílabo en rima asonante y versos anapestos.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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