Existe el blanco claridad. Existe el blanco del pensamiento vacío. Existe el negro, tanto en la oscuridad como en el miedo que se fue al abismo. Existe el rojo de latido, existe el rojo de peligro. Existe el azul en el cielo, existe el azul en el mar. En el cielo, los rayos tienen su duelo. En el mar, es desconocida la profundidad. No hay un lugar seguro, no hay un lugar con peligro seguro. No toda risa tiene escudos. No todo llanto tiene muros. Nada es eterno, pero no nos impide brillar mientras creamos que, al menos por instantes, el “para siempre” no es imposible. Al final, solo queda la voluntad, esa bella ingenuidad tan humana de creerse lo eterno. A veces lloramos, reímos; a veces temblamos de miedo, y aún así, la voluntad de continuar, incluso con heridas, nos recuerda que temer no debe hacernos inútiles, sino recordarnos que estamos vivos. Y solo al recordarlo, la creencia se convierte en resultados, y el sueño que parecía lejano es ahora un estilo de vida, una filosofía y un símbolo que cuenta la historia de cómo la ingenuidad se convirtió en voluntad.
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Autor:
Poemeherio (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de enero de 2026 a las 02:49
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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