Te amo con Amargura
Te amo con la amargura de llegar cuando el reloj marcaba su hora final,
cuando tu mirada ya había partido hacia otros horizontes lejanos y grises,
cuando el silencio se instaló en los sitios que compartimos sin elección,
y sólo quedó el eco de una risa que nunca pude hacer completamente mía,
el vacío de un banco en el parque donde nunca sentamos nuestro abril.
Te amo con el resentimiento de no cruzar los mares que separaban tus días,
de no tener valentía para cambiar el rumbo del mapa con mis dedos temblorosos,
de imaginar tu piel como un territorio que mis pies nunca pisaron con confianza,
de dejar que la noche borrara el contorno de tu nombre en mi cuaderno viejo,
y el cansancio de soñar siempre con el mismo abrazo que se deshace al alba.
Te amo con la rabia sorda de un corazón que late pequeño y asustado,
que guarda los tesoros inútiles de promesas nunca selladas con un beso certero,
que contempla desde lejos el festival de luces donde baila tu figura ausente,
mientras mis palmas sudan el frío de no atreverse a tocar tu sombra ligera,
y esta cobardía que dibuja círculos en el agua de un estanque sin peces.
Te amo con la pena de no haber trazado tu rostro en el lienzo del amanecer,
de no haber detenido el instante en que la luz jugaba en tu pelo desordenado,
de no haber inventado un idioma solo para narrar la curva de tu cuello,
de haber permitido que el viento se llevara las palabras que hoy pesan como piedras,
y sólo conservo el negativo de una fotografía que nunca me atreví a revelar.
Te amo con la frustración del navegante que pierde la estrella polar del viaje,
que olvidó anotar en su bitácora el sonido exacto de tu voz en la mañana,
que confundió el sendero y encontró tu casa cuando ya había anochecido,
cuando la puerta estaba sellada por la nieve de muchas ausencias acumuladas,
y mis llaves solo sirven para abrir habitaciones llenas de tu perfume ajeno.
Te amo con la desazón de haber sido un barco que llegó al puerto equivocado,
de haber cantado la tonada que aprendiste después en boca de otra persona,
de haber plantado un árbol cuyas frutas maduraron para distinta boca hambrienta,
de haber escrito la historia con un final que mis ojos no pudieron leer a tiempo,
y hoy sólo manejo las migajas del banquete que pudo ser y nunca fue servido.
Te amo así, con este amor torpe que carga maletas repletas de ocasiones perdidas,
que mira el calendario viejo y cuenta los días tachados con ansia y con temor,
que se aferra al fantasma de un verano que duró lo que un suspiro entre la gente,
que guarda el molde de tu huella en la arena que la marea borró para siempre,
este amor que nació tuyo cuando el mundo ya había girado otra vez sin piedad.
—Luis Barreda/LAB
Burbank, California, EUA
Enero, 2023.
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Autor:
Luis Barreda Morán (
Online) - Publicado: 28 de enero de 2026 a las 00:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

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