Del mar aprendí
que no es soledad
sino que es calma,
que todo es temporal
incluso la tormenta.
Del mar aprendí
a no aferrarme,
que todo se rompe,
y no he de atarme
a tablones flotantes.
Del mar aprendí,
que solo me daña
lo que permito,
como olas a la playa
debo dejarlas ir.
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Autor:
Garo de Hasta (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 27 de enero de 2026 a las 13:51
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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