No llegué a ninguna cima.
No encontré respuestas limpias
ni un nombre definitivo para Dios.
Caminé.
Perdí certezas como quien pierde abrigo
en mitad del invierno,
y aprendí que el frío también enseña
a escuchar el pulso.
Fui miedo.
Fui herida.
Fui preguntas sin eco.
Y aun así —
no me fui.
No entendí el mundo,
pero dejé de exigirle sentido.
No vencí al dolor,
pero dejé de huir cuando llegaba.
Descubrí que vivir
no es iluminarlo todo,
sino permanecer
cuando la luz tiembla.
Hoy no soy el que empezó este camino.
Tampoco soy el que esperaba ser.
Soy el que se queda.
El que respira.
El que mira sin bajar los ojos.
Y eso —
eso basta.
Antonio Portillo Spinola
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de enero de 2026 a las 04:27
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Offline)
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