Y sé que hablar de ti… Oh sí, de ti:
tristeza, derrota, laberinto; en fin: oscuridad
no es lo que había planeado desde el principio;
pero viniste, y poco a poco te fuiste instalando.
Estás en casa, te dije,
y aquí estás, aquí estamos.
Y desde entonces;
tal vez si me propusiera alejarme
y dejarte aquí cómodamente
y te quedaras, en lugar de hacer eso que haces
de perseguirme a cualquier parte.
Tal vez darte esquinazo.
Pero te conozco bien, eres una oscuridad muy terca,
me quieres demasiado -dices-
como para dejarme ir,
como para permitir que salte al barranco
y nunca más me encuentres.
Tengo alas ¿Sabes?
Aún no te las he enseñado.
Si me quedo aquí contigo
es por esa razón, no mostrarte todo de mí.
Salgo a hurtadillas y les voy dando forma,
después regreso y te digo que he ido a buscar la cena.
Pero en realidad me estoy fugando.
Un día de estos, oscuridad,
de repente no estaré;
tú y yo nos habremos distanciado
y ni con los mapas más modernos
ni con los más antiguos vas a lograr dar conmigo.
Sabrás estar sin mí, te conozco bien,
es lo que siempre has querido.
Eres una oscuridad muy terca,
solo quieres ver cómo lo consigo,
cómo soy capaz de elevar los pies, desanclar
salir, salir de aquí y subir tan alto,
tan alto, donde tan solo en la luz hay espacio
donde las sombras se desintegran.
Sabrás estar sin mí, te conozco bien,
es lo que siempre has querido.
De momento estoy aquí, estamos cenando,
pero tengo un plan, me estoy fugando.
-
Autor:
César C. Barrau (
Offline) - Publicado: 25 de enero de 2026 a las 20:23
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.