“Mi doña”. Así le decía Raúl a su esposa, él decía; “Mi doña”, con un tono de dulzura dolorosa en la voz, con una mirada frágil, como de un alfeñique y sus manos se entrecruzaban sobre el espacio en donde se encuentra la boca del estómago.
Cuando Raúl decía “Mi doña”, yo entendía “El amor de mi vida”, cuando él miraba al cielo, yo miraba una súplica, y él me decía “Ella tiene cáncer”, yo escuchaba “No sé qué voy hacer sin ella”.
Recuerdo que Raúl una vez me contó que después de trabajar 12 horas y viajar 6 horas diarias (3 horas de ida al trabajo y otras 3 horas de vuelta a casa), su esposa lo esperaba a media luz mal encarada, delgada con los huesos de sus codos casi asomándose por su piel, con los huesos de sus nudillos casi rosando el aire, (Ella está en los huesos me decía Raúl), y me dijo que bañó su cuerpo frágil, que la sentó en una banca en medio de la regadera, frotó sus extremidades con una esponja suave, y que hablaron del futuro y que lloraron por el futuro, y que luego se besaron por el futuro, y que rieron por el pasado, y luego se prometieron todo por su vida juntos…
Ella le decía “No me voy a morir todavía”, y él le contestaba “Te cuidaré toda la vida”, ella le volvía a decir “No me voy a morir todavía” y el le volvía a decir “Te cuidaré toda la vida”.
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Autor:
Roel De Olvido (
Online) - Publicado: 25 de enero de 2026 a las 15:58
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

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