Excelsa

Juan Alejandre

Resulta inquietante como una traviesa sincronicidad 

pudo esconderse de una forma tan sutil durante 4 vueltas al sol…

sin embargo esperó agazapada hasta que encontró el momento perfecto, 

ese momento en el que se aseguró de que ambos hubiéramos vivido 

los últimos aprendizajes en la vida y en el amor…

 

Y esa fue quizás, y no otra, la razón de que me sorprendiera con la guardia tan baja, 

porque así, de pronto, sin previo aviso, con escasa nocturnidad y algo de alevosía…. 

Excelsa apareció en mi vida… 

 

Excelsa llegó acariciando en dulzura el color y el calor de las palabras,

analizando personas y situaciones con la precisión con la que un cirujano realiza una incisión,

domesticando mis miedos y aceptando osadamente el reto de asimilar mi complejidad.

 

Excelsa se desnudó en vulnerabilidad antes de dar el primer sorbo a su bebida,

para declarar y alertar que podría convertirse en mi tercera pérdida desgarradora…

Pero, tan solo unos minutos después, su mirada me inspiraba para abrirme en canal,

y me prestó sus labios para sellar un pacto espiritual…

 

Excelsa se convirtió muy pronto en “bendita entre todas las mujeres”…

puesto que, en mí, produjo el efecto que producen los elixires de sueños fugitivos,

me hizo revisitar a todos mis poetas favoritos, a mis cantantes líricos más almibarados,

despertó mi creatividad como quien despierta a un animal invernando,

y mi humor surrealista fue llamado a escena para representar una continua función de improvisación…

 

La reciprocidad apareció por su parte en forma de poema robótico,

respondiendo con grácil prosa todos mis envites mañaneros,

y regalando una promesa de eternidad en forma de árbol en miniatura.

 

Mi felicidad llegó a ser tal que, 

saltaba por encima de las hileras de hormigas que se cruzaban en mi camino,

sonreía sin motivo a los viandantes nórdicos mañaneros que buscan el amanecer,

mi lista de cosas a procrastinar se quedó sin ítems rápidamente,

el espíritu de Stendhal volvió a visitarme, 

y me convertí, sin pretenderlo, en su poeta privado de aliexpress…

 

Sin embargo, Excelsa se alejó tan pronto alcanzó a tocarme el alma…

Y tiñó de blanco y negro los recuerdos aun no vividos de una vida en la que los dos somos uno,

me hizo ir a buscar respuestas al mar…

…y escuchar con sorpresa que cada ola susurraba su maldito nombre.

 

Cómo explicar a Excelsa que anhelo brotar en ella en tiempo, forma y lascivia, 

que quiero bailar sus caderas y agitar su alegría mañanera,

destrozar con ella la cobertura de decenas de tartas de cumpleaños,

o prestarle mil veces mis piernas para que ella las tiente con sus pies como lo hace un invidente.

 

Como explicarle que nuestro entrelazamiento cuántico puede colapsar no una,

sino infinitas funciones de onda y que, 

entre espasmos lírico-dramáticos, 

cucharitas que desafían el continuo espacio-tiempo,

y conversaciones donde inventamos un nuevo lenguaje… 

…tenemos la oportunidad de trascender a todas y cada una de nuestras sombras.

 

Como hacerle entender que quiero cuidarla como quien cuida una semilla en tierra árida, 

y, como hacerle comprender que…

quizás su mano sea la mano izquierda que me falta para interpretar, 

en nuestro piano de luces de colores, 

la más elevada de las melodías sin acordes.

  • Autor: Juan Alejandre (Online Online)
  • Publicado: 25 de enero de 2026 a las 11:00
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
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