Hoy noté que el sol brillaba.
Que brillaba y calentaba.
Que no solo alumbraba el día, sino también mi paz.
Hoy noté que el viento soplay roza mi piel como un recordatorio leve de que sigo aquí.
Hoy noté que el cielo es azul,que las nubes lo atraviesan sin llevarse nada.
Hoy sentí el agua en mis manos, el agua que quita la sed y devuelve lo esencial.
Hoy soy consciente de que todo lo que me rodea es una bendición.
Que lo que tengo ahora, justo ahora,
es suficiente.
El futuro es promesa.
El pasado ya cumplió su parte.
Vivo el día a día.
Disfruto el día a día.
Soy agradecido con lo que llega y con lo que se queda en silencio, con lo que alivia y con lo que enseña a permanecer.
Fui arrojado al mar y, después de tanto esfuerzo, aprendí a nadar.
Hoy no busco orillas.
No espero rescates.
El movimiento basta.
A veces incluso me dejo ir de espaldas, mientras el cielo cambia sin anunciarlo.
No cuido lo material, porque lo material pasa.
Cuido lo que no se toca pero sostiene.
Estoy agradecido con Dios y con la vida,
por lo que es, por lo que será y por lo que no necesita nombre.
Y al final del día, cuando el sol aprende a irse, el atardecer vuelve a llenar mi vida.
No como un color, sino como una forma de mirar.
Cada vez que aparece, hay un abrazo en el alma que no pide explicación.
Acepto que el atardecer seguirá estando ahí.
Que seguirá llenando mis días.
Y cada vez que lo mire, seguiré sintiendo
esa conexión, esa energía,esa vibración en mi alma.
Así que agradezco por todo.
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Autor:
Austin Mora (
Online) - Publicado: 24 de enero de 2026 a las 20:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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