¡Oh, tú, que llegas tarde!
Tras la cruel deslealtad,
con alma arrepentida,
buscando piedad, amor.
Perdón, ahora me pides,
por la herida que dejaste.
Mi corazón ya no siente
la llama que ayer sentí.
Un nuevo amor lo habita,
un sol que alumbra mi ser.
Tu cariño ya no importa,
ya no tiene cabida aquí.
No ruegues, vete lejos,
no insistas, no te veré.
Mi alma está liberada,
de tu sombra y tu pesar.
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Autor:
roberthayala (
Online) - Publicado: 24 de enero de 2026 a las 11:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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