Una pena que con pan me desgarra.

Angel Gabriel cortes jose

Me despierto con el alma en carne viva, mirando un techo que se cae a pedazos mientras el hambre acecha como una sombra furtiva. No es orgullo lo que me falta, es el pan que no llega, es esta lucha constante contra un destino que me ciega y me niega. Me duele hasta el aire cuando miro a mis hijos, con sus ojos hundidos buscando un alivio, mientras yo guardo el llanto en un pozo de olvido. No pido palacios, ni telas de seda, solo pido que el hambre no sea la única moneda que me queda.

Me desgarra el pecho ver sus pies lastimados, sobre el suelo de piedra y los campos helados, porque no hay cuero que cubra sus pasos cansados. Quisiera que el agua no fuera un milagro prohibido, que el vaso estuviera lleno y el miedo dormido; que mis padres, que ya son ceniza de tanto trabajo, no tengan que mendigar su vejez por debajo de un mundo que los mira con desprecio y relajo. Que sus últimos días no sean una guerra por un trozo de masa que se nos entierra entre las manos sucias de tanta miseria.

¡Qué amargo es el sabor de la tortilla que falta! Es un nudo en la garganta que de pronto me asalta, al ver que la vida es una valla tan alta. Solo deseo la paz de una mesa servida, que la sed no sea el rastro de nuestra partida y que el calzado sea el derecho de una infancia nacida. No quiero que el pan de mis hijos sepa a derrota, ni que mi vida se mida en una esperanza rota; quiero vivir con la frente levantada y la sed apagada, antes de que el hambre nos deje el alma completamente borrada.

  • Autor: Nostalgia insipida (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 23 de enero de 2026 a las 21:34
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: Alcrael Torres
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