Si tus brazos son infierno,
ahí deseo morir.
Enloquecere a tu lado,
Y perderé la cordura por amor,
dejar que mi mente se rompa lentamente
mientras tu nombre se clava en mi pecho.
y aun así lo volvería a elegir.
Que se quemen mis entrañas,
Con las mariposas que me haces sentir,
que se deshagan mis miedos en tu respiración,
no necesito salvación si tu voz me condena.
He visto el abismo,
y tiene la forma exacta de tu mirada,
cuando me atraviesa sin pedir permiso.
Amarte es renunciar a mí mismo,
es aceptar que mi corazón late mejor
cuando está al borde del colapso por ti.
No quiero paz,
quiero el caos de tus manos buscándome
como si también tuvieras miedo de perderme.
Si el mundo se derrumba, que sea en silencio,
mientras yo me aferro a tu sombra
como a la última verdad que conozco.
Déjame caer,
déjame romperme,
déjame desaparecer en la intensidad de tu existir.
Porque no sé amar a medias,
no sé huir cuando el alma tiembla,
yo amo como se ama antes del final:
con desesperación,
con fé ciega,
con el terror hermoso de saber que puede doler.
Y si al final me quedo vacío,
si no queda nada más que cenizas y recuerdos,
que tu nombre sea lo último que arda en mí.
Porque incluso destruido,
incluso perdido,
elegiría mil veces más
arder contigo
que vivir sin sentirte.
El sonido del mundo
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Autor:
(¡¿?!) (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de enero de 2026 a las 15:54
- Categoría: Amor
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, ElidethAbreu, JUSTO ALDÚ

Offline)
Comentarios1
Desde una intensidad que no pide permiso, el poema se sumerge en un amor vivido como abismo y elección consciente. La voz poética asume el riesgo de amar hasta la ruptura, donde el deseo y el dolor se confunden sin arrepentimiento. Las imágenes del fuego, el caos y la caída sostienen una coherencia emocional poderosa, sin edulcorar el sentimiento. No hay búsqueda de redención, sino afirmación: amar así, aun destruido, vale más que la calma vacía. Es un texto valiente, crudo y honesto en su entrega absoluta.
Saludos
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