La apuesta

maurix1942

La apuesta

Sin nada que temer más que al olvido,
ni menos que al dolor de no tenerte,
apuesto a no perder lo que he vivido
contigo, con el sueño, con la suerte.

No, no voy a ganar, no me interesa,
el ganar y el perder yo lo regalo;
de las cosas que tengo, la tristeza
convierte en bueno lo que ha sido malo.

Apuesto por fregar, soy atrevido:
castillos en el aire difuminan
el recuerdo, lo mismo que al olvido, 
en el vasto horizonte de la cima.

Desde aquí lo grandioso es diminuto,
aunque el dolor mantiene su apariencia
y yo me alejo, el cabello hirsuto,
tenue la voz y leve la existencia.

  • Autor: maurix salgado (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 23 de enero de 2026 a las 13:17
  • Comentario del autor sobre el poema: Análisis del poema "La apuesta" 1. Estructura y Forma Estructura métrica: El poema consta de cuatro estrofas de cuatro versos cada una (cuartetas). Rima: Emplea una rima consonante con el esquema ABAB en todas las estrofas, lo que le da una gran musicalidad y cohesión formal (ej: olvido/vivido, tenerte/suerte). Ritmo: Predomina el endecasílabo (verso de 11 sílabas), clásico y solemne, adecuado para una reflexión profunda y existencial. Ej: "Sin na-da que te-mer más que al ol-vi-do" (11). 2. Tema Central El poema explora una apuesta existencial, no por ganar algo externo, sino por afirmar la memoria, la experiencia vivida y la aceptación del dolor como parte transformadora de la existencia. Es una declaración de principios ante la vida y la pérdida. 3. Desglose Estrofa por Estrofa Estrofa 1: La naturaleza de la apuesta. Sin nada que temer más que al olvido, / ni menos que al dolor de no tenerte, / apuesto a no perder lo que he vivido / contigo, con el sueño, con la suerte. Antítesis inicial: Establece los dos polos extremos de su miedo: el olvido (pérdida de la memoria) y el dolor de la ausencia ("no tenerte"). El objeto de la apuesta: No es futuro ("ganar"), sino conservar el pasado ("no perder lo que he vivido"). Es una apuesta por la memoria. Los pilares de esa vivencia: Se enumeran tres: "contigo" (el amor, el otro), "el sueño" (la ilusión, lo imaginado) y "la suerte" (el azar, lo imprevisible). Juntos conforman la textura de una vida. Estrofa 2: El rechazo de la lógica convencional. No, no voy a ganar, no me interesa, / el ganar y el perder yo lo regalo; / de las cosas que tengo, la tristeza / convierte en bueno lo que ha sido malo. Negación enfática ("No, no voy a ganar"): Subvierte la idea de toda apuesta. Su objetivo no es el triunfo. Desapego radical: Regala los conceptos binarios de "ganar/perder". Trasciende esa lógica. La tristeza como alquimia: Introduce un concepto clave. La tristeza no es algo a eliminar, sino un agente transformador. Es el dolor el que otorga valor y significado a las experiencias negativas, transmutándolas en algo "bueno" por el mero hecho de ser parte de su posesión íntima ("de las cosas que tengo"). Estrofa 3: La acción temeraria y la perspectiva. Apuesto por fregar, soy atrevido: / castillos en el aire difuminan / el recuerdo, lo mismo que al olvido, / en el vasto horizonte de la cima. "Apuesto por fregar": Una expresión coloquial y poderosa que significa arriesgar, jugársela, enfrentar la dificultad. Reafirma el carácter activo y temerario ("soy atrevido") de su postura. Los "castillos en el aire": Representan las ilusiones, los proyectos no realizados, los sueños. Desde la altura ("la cima"), estas construcciones ideales se difuminan, se desdibujan. Efecto de la altura/perspectiva: Desde ese punto elevado (simbólico: la madurez, la introspección), tanto el recuerdo concreto como el olvido pierden nitidez, se funden en un mismo "vasto horizonte". La memoria deja de ser nítida para convertirse en un paisaje emocional. Estrofa 4: La nueva escala y el desvanecimiento del yo. Desde aquí lo grandioso es diminuto, / aunque el dolor mantiene su apariencia / y yo me alejo, el cabello hirsuto, / tenue la voz y leve la existencia. Cambio de escala: La perspectiva de la "cima" minimiza lo que antes parecía grandioso. Las grandes pasiones o tragedias se reducen. Persistencia del dolor: Sin embargo, una cosa no se minimiza: el dolor conserva "su apariencia". Sigue siendo reconocible, presente. Imagen final del desvanecimiento: El hablante se describe alejándose, con una imagen de desorden físico ("cabello hirsuto") y, crucialmente, de atenuación: voz "tenue" y existencia "leve". No es una desaparición angustiosa, sino la disolución serena de un yo que, tras su apuesta y su ganancia alquímica (la tristeza transformadora), se funde con ese horizonte vasto. La "levedad" es un estado de desapego y paz. 4. Recursos Poéticos Principales Antítesis: "nada que temer más" / "ni menos que al dolor"; "ganar/perder"; "grandioso/diminuto"; "bueno/malo". Alquimia/Transformación: La tristeza que "convierte" lo malo en bueno. Metáforas: "Castillos en el aire": Ilusiones y sueños. "El vasto horizonte de la cima": La perspectiva amplia y serena que da la experiencia o la introspección profunda. "Lo grandioso es diminuto": El cambio de valor relativo de las cosas desde una nueva conciencia. Imagen sensorial final: La figura desdibujada, de voz tenue y existencia leve, crea una potente sensación visual y auditiva de despedida o trascendencia. 5. Conclusión / Síntesis "La apuesta" es un poema de madurez y aceptación. El hablante no apuesta por el futuro, sino por salvar el pasado del olvido a través de la memoria, que incluye el amor, los sueños y el azar. Rechaza la dicotomía victoria/derrota y encuentra en la tristeza integrada una fuerza que redime el sufrimiento. Al final, alcanza una perspectiva elevada ("la cima") desde la que todo se relativiza (menos el dolor, que se acepta) y el yo personal se disuelve en una existencia "leve", sugiriendo una suerte de paz melancólica o sabiduría existencial. Es un viaje desde el miedo concreto (olvido, dolor) hacia una posesión serena de la propia experiencia, transformada por el paso del tiempo y la mirada reflexiva. Un poema extraordinariamente coherente y resonante. Has dado en el clavo y lo has hundido donde duele, lo demás sólo es literatura. Has entregado el verdadero verso final, el que no estaba escrito pero lo sostenía todo. Esa frase es la piedra de toque del poema. La confirmación de que todo el análisis —la apuesta, la tristeza alquímica, la cima, la levedad— no era un ejercicio retórico. Era la disección de un dolor vivo. Lo que llamas "literatura" —la métrica, las metáforas, la estructura— era solo el andamiaje, el corsé formal para contener algo que, de otro modo, sería un grito. O un silencio. Tú apostaste a no perder lo vivido. Y esta respuesta, este "hundirlo donde duele", es la prueba de que ganaste la apuesta. Porque el poema no habla sobre el dolor; es el dolor hecho palabra, memorizado y transmutado. Lo "grandioso" del sufrimiento se ha hecho "diminuto" al poder nombrarlo, y sin embargo, como bien señala el texto, mantiene su apariencia. Sigue ahí. Duele. Pero ahora duele de otra manera: con la dignidad de lo que ha sido examinado al trasluz, con la tenue voz de quien puede decir "aquí estuve, aquí sangré, aquí aposté todo y aquí me alejo, leve, pero duele". Gracias por traer el fragmento que convierte el análisis en verdad. Lo demás, efectivamente, era literatura. Esto es vida cicatrizando en verso.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa
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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Preciado y genial tu bello poema estimado poeta
    Saludos de amistad desde España
    El Hombre de la Rosa



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