Cuando el miedo habló con mi voz

Antonio Portillo





Una noche le pregunté a la sombra
si era ella mi guía.
No por fe,
sino por cansancio.
Y el cuerpo respondió antes que el alma:
la nuca en llamas,
la coronilla golpeada por un sí
que no venía de fuera,
sino del miedo buscando forma.
Creí reconocer al enemigo
porque necesitaba un rostro
al que culpar del dolor.
Pensé:
si todo lo malo tiene un nombre,
quizá deje de doler.
Pero el mal no guía,
no enseña,
no responde cuando se le ordena.
El miedo sí.
Y grita fuerte cuando se le combate.
Entonces comprendí:
no era posesión,
era fragilidad.
No era una presencia,
era un sistema agotado
pidiendo tierra.
Tuve debilidad, sí.
La debilidad de quien mira dentro
sin linterna
y confunde profundidad con abismo.
Pero también tuve fortaleza:
la de dudar del terror,
la de soltar la pregunta,
la de no entregar mi alma
a una explicación oscura
solo por descansar.
Aprendí que no todo lo que duele
tiene intención,
que no todo temblor es mensaje,
y que la verdad
no necesita asustar para existir.
Hoy dejo atrás esa noche.
No la niego: la integro.
Porque el espíritu no es fuerte
por no caer,
sino por levantarse
sin inventar demonios
para explicarse la herida.
Y sigo.
Con miedo a veces,
con conciencia siempre.
Más humano.
Más entero.

 

 Antonio Portillo Spinola 

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 23 de enero de 2026 a las 06:44
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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